05/07/2015 às 12h35min - Atualizada em 05/07/2015 às 12h35min

Argentina: "La industria lechera ya quemó las naves"

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En una entrevista con CASTELLANOS, el presidente de la entidad que nuclea a las industrias lácteas se refirió a la gravedad del momento que atraviesan las procesadoras de lácteos. “El nivel de endeudamiento que tienen las industrias las compromete seriamente”, advirtió. Además, reconoció que “empresa que sufre bloqueos es empresa que deja de recibir materia prima, porque no es posible continuar produciendo”.

El Ing. Miguel Paulón, presidente del Centro de Industrias Lácteas (CIL) del país, advirtió que la situación del sector industrial procesador de leche es muy grave, al punto de considerar que las soluciones para el conflicto por el nivel de precios de la materia prima escapó del alcance de las empresas. “Como industria privada quemamos las naves. El nivel de endeudamiento que tienen las industrias, y lo digo muy responsablemente, las tienen comprometidas seriamente. Al borde…”, dijo Paulón. Los puntos suspensivos los puso el propio dirigente industrial.

En un alto de la reunión que mantenían en el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región los empresarios del sector lácteo, Paulón recibió a CASTELLANOS y reconoció que el conflicto desatado por la baja de precios se complicó notablemente porque la industria “no puede cumplir con las condiciones” que plantean la Asociación de Productores Lecheros de Argentina (APLA) y ATILRA, el gremio de los trabajadores. Y expresó el “desconcierto” con que la industria recibió la participación de ATILRA en el conflicto empresas-tamberos. “No entendemos qué hace el gremio ahí”, se encargó de reiterar Paulón.

“La situación es complicada. Hemos mantenido una reunión con el grupo que está conduciendo el conflicto. Ellos pusieron algunas condiciones para mantener un diálogo, condiciones que de nuestra parte son imposibles de ser alcanzadas. Obviamente con esa imposición de condiciones va a ser imposible el diálogo”, señaló el presidente del CIL.

Según Paulón, “cuando una planta está interrumpida en sus actividades, sea esa interrupción de cualquier naturaleza, es decir, sea productiva, comercial, de proceso, o de recepción, nos obliga a inmovilizarla. Es tal el flujo de materia prima que llega a las plantas diariamente que si no logra salida, automáticamente ‘tranca’ todo el sistema. Es un sistema muy ajustado, muy del día a día, los depósitos se van colmando y eso obliga a no poder procesar la materia prima”.

-¿Cuáles son las condiciones que hacen imposible el acuerdo?
– Esencialmente que no podemos retrotraer el precio (a los valores de mayo) porque quebraríamos el sistema, quebraríamos a la cadena productiva.
– Los productores dicen que nunca se les avisó de esta situación.
– No es verdad, se los dije en la reunión que tuvimos el lunes. Esto se fue anunciando a todos los productores en el sentido de que no había posibilidad de sostener los valores de la materia prima por la gravedad y la profundidad de la crisis que hay en el mercado internacional y que ahora también se está dando en el nivel nacional.

– ¿De qué escenario estamos hablando para la lechería argentina?
– Los excedentes que no se pueden colocar en el mercado internacional hay que colocarlo en el mercado nacional. Para vender en el mercado internacional tendríamos que perder dos mil dólares por tonelada y eso ha llevado a las industrias a tener el endeudamiento y la situación financiera que hoy tienen. Pero si lo hacemos quebramos a las empresas en pocos días. Entonces todo el mundo ajusta los precios a las condiciones que ofrece la realidad del mercado. Nosotros no tenemos salida. Desde diciembre que hemos tenido el primer intento de acomodar los valores de la materia prima a esta situación tuvimos determinadas circunstancias que nos llevaron a sostener el precio. El endeudamiento adquirido en los últimos seis meses indica que esto tiene claramente su final.

– ¿Cuánta es la incidencia que tiene el mercado internacional en el mix de las industrias nacionales?
– Entre el 25 y el 30%. Pero hay que hacer una aclaración importante: en los meses que vienen se produce el 60% del volumen exportable. En la primavera los volúmenes de producción superan por amplio margen la capacidad de absorción que tiene el mercado interno. Entonces eso hay que colocarlo en el mercado externo. Si uno dijera que una posibilidad es stockearlo, por el costo financiero que tiene una operación semejante se torna en algo inviable.

-¿Cuál es la solución que avizoran?
– Tengo que remitirme a otros ejemplos que tienen lecherías exportadoras como el caso de la nuestra, con otros recursos. Estados Unidos tiene un seguro de margen para los productores, lo que garantiza una banda de precios que garantiza el Estado y en otra banda lo cubren las compañías de seguros. Europa tiene un comprador de última instancia, que es el Estado, a través de la Unión Europea. De hecho en estos momentos está actuando de esta forma. Ellos constituyen un stock de seguridad con un piso de precios para la recepción de materias primas.
– Es decir, el Estado compra leche en polvo y la stockea.
– En Europa lo hacen a través de las compañías privadas directamente, le dan la posibilidad a las empresas de tener un stock que banca el Estado.

– ¿Tuvo contactos con el Gobierno nacional?
– Hablé con el subsecretario de Lechería, Arturo Videla. Entiendo que hay reuniones con funcionarios de Economía y con el de Agricultura. Están analizando alternativas que fueron planteadas en una reunión que tuvimos aquí en Rafaela con gente de MEPROLSAFE, de la Sociedad Rural de Rafaela, de la que también participó el presidente comunal de Ataliva, Fabio Sánchez, representantes de Pymes lácteas, nosotros. Se elevaron algunas propuestas que tienen el objetivo de llegar directamente a conocimiento de la Presidenta de la Nación.

– ¿La única solución para este tema tiene que venir del Estado?
– Nosotros como industria quemamos las naves, esa es la verdad. Como industria privada quemamos las naves. El nivel de endeudamiento que tienen las industrias, y lo digo muy responsablemente, las tienen comprometidas seriamente. Al borde, le diría.

– ¿El mensaje que ustedes mandan es “empresa que sufre bloqueos empresa que deja de recibir materia prima”?
– Es que no hay otra chance. Cuando hay algún tipo de bloqueo la empresa se tiene que detener. No hay posibilidades de resistir.
– ¿Corren riesgos las fuentes de trabajo?

– Claro que sí. No entendemos la participación de ATILRA en este conflicto. No lo entendemos. No lo alcanzamos a comprender. Perdone los términos vulgares, pero creo que están escupiendo para arriba. No sé cuál es el objetivo que tiene el sindicato, quizás tenga objetivos que no alcanzamos a divisar. Es poco comprensible.

– ¿No reconocen ustedes la acción de APLA?
– No soy quién para decirlo. Ellos sabrán que han planificado, no conocemos sus planes. Pero sí digo que alcanzamos a entender poco, nada digamos, de la participación de ATILRA en este conflicto.

 


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