10/01/2015 às 10h14min - Atualizada em 10/01/2015 às 10h14min

Argentina: Un mercado decepcionado con Rusia

infortambo.com - Alejandro Sammartino

La decisión de Putin de comprar alimentos fuera de sus habituales compradores –Unión Europea, EE.UU., Australia y Canadá, entre otros–, generó muchísimas expectativas entre los exportadores argentinos. 

En los últimos seis meses la región buscó aprovechar al máximo la tensión diplomática entre Estados Unidos, la Unión Europea y el gobierno de Vladimir Putin en torno a Ucrania para aumentar sus exportaciones a Moscú. 

En el caso de los lácteos, parte de la suba del precio al productor en el último período del año se explicaba en este sentido, considerando que era el único anabólico en un escenario de precios en baja de los commodities lácteos en el resto de los mercados mundiales y un consumo interno que no está para exigirle mucho.

Pero la crisis rusa no solo ha tenido a maltraer a los mercados financieros. Recordemos que el rublo cayó más de un 30% y el precio del petróleo -que junto al gas, forma la mitad de los ingresos presupuestarios de Rusia- bajó a casi la mitad. 

"Con la devaluación del rublo se han encarecido mucho las importaciones. Si a esto se le suma que Rusia no tiene como reemplazar la caída de ingresos por la disminución del precio del petróleo, se ve que ese panorama promisorio ha cambiado", indicaron expertos.

En diciembre el gobierno elevó las tasas de interés en un 17% para contener la caída del rublo y el mismo presidente Putin reconoció por televisión que hay una crisis que, "en el peor de los casos podría durar dos años".

Este escenario llevó a la retracción de las compras de quesos y leche en polvo hacia adelante, y en algunos casos operaciones que fueron para atrás. “Cuando Rusia se cae, se terminó el último mercado además de Venezuela en donde los números de la exportación cierren”, explicaban desde una industria. “Sólo hay que hacer la cuenta de la capacidad de pago de la leche en polvo en cualquier mercado para darse cuenta que no se puede vender nada”.

No hay vuelta atrás
En la reunión del martes pasado en el Centro de Industria Lechera (CIL), se habría confirmado como firme la baja del precio para la producción de diciembre anunciado por Veronica, Ilolay y Milkaut, más allá del pedido de la Secretaria de Comercio o de los gobiernos provinciales de mantener el precio. 

Otras industrias como Saputo, Mastellone y SanCor mantendrían el precio para este mes. Para la producción de enero la tendencia a la baja continuaría en las que marcaron punta y se generalizaría por lo menos en varias pymes y alguna otra industria grande. “Todo el mundo ve el presente. 

Ni siquiera se especula con lo que pueda ocurrir con el otoño o la primavera próxima. Quizás haya alguna especulación en las excelentes relaciones con el maíz y la soja de la leche. Hoy no hay ningún productor que pueda presionar con la agricultura. 

Todo el mundo sabe que el negocio de la leche hoy es más saludable que cualquier agrícola”, afirmaba un gerente de producción primaria.
Por el momento las bajas anunciadas de entre siete a diez centavos para diciembre y también para enero estarían marcando una caída en términos porcentuales del dos al tres por ciento mensual. 

El valor aunque menor es toda una señal en tiempos complicados para la economía. Como contrapartida las dos lácteas más grandes no sólo mantendrían el precio sino que aseguran que si llegaran un acuerdo con la Secretaria de Comercio podrían incluso seguir subiendo el precio. Otro será el caso si desde esta secretaría mantienen rígidos los acuerdos.

Está claro que hasta la primavera, será el mercado interno –consumo de los argentinos–, el que dicte el ritmo de las operaciones y la caída estacional de la producción permitirá algún tipo de regulación de los volúmenes exportables. “En cuanto al clima apriete un poco y baje la producción, todo se moderará”, sentenció un experimentado funcionario.

 


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