10/01/2015 às 10h09min - Atualizada em 10/01/2015 às 10h09min

Argentina: La leche corre contra la corriente

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En pleno pico de producción y de inflación, la industria implementará una baja en el precio de la leche. La situación podría extenderse hasta el otoño.

La velocidad que los productores lecheros le habían aplicado a la actividad en los últimos meses, con la inversión en el maíz para picado y la planificación de las pasturas invernales, se frenó de golpe. Si estaban esperando al menos mantener su nivel de facturación, o incrementarlo con una mayor productividad para hacer frente a las obligaciones, no será posible. Todo lo contrario.

Si bien por el momento quedaron en suspenso, las bajas de 20 centavos por litro anunciadas por algunas industrias para las liquidaciones de noviembre y diciembre serán letales para los establecimientos. En un contexto inflacionario, un productor que entrega cinco mil litros diarios de leche dejará de percibir 30 mil pesos mensuales. Y lo peor es que nadie garantiza que en los próximos meses, hasta la aparición del otoño, las bajas no se profundicen. Muchos vaticinan que el primer semestre del año va a ser muy difícil para la lechería.

Esta vez, el problema no lo generó el Gobierno con sus políticas intervencionistas. La complicación hay que buscarla por el lado de la paralización de las exportaciones, a partir abrupta caída en el precio internacional de la leche en polvo, en plena época de mayor producción (primavera-verano). La industria tenía muchas expectativas con el desempeño del mercado ruso, pero la devaluación y los problemas económicos hicieron que se retraiga. Y Venezuela, devenido en un comprador importante de lácteos nacionales, tampoco ofrece garantías.

Mientras la cotización internacional de la leche perdía cuerpo en los últimos meses del año pasado, la industria realizó el esfuerzo para retener la mayor cantidad de producción. Lo hizo para evitar que le faltara volumen durante el otoño y así poder trabajar con la mayor capacidad ocupada. Pero la continuidad de la caída en los valores hizo que los embarques dejaran de ser negocio y tuvieran que retroceder para no quedar expuestas.

Apuradas por reducir cualquier pérdida, algunas empresas decidieron una baja abrupta en el precio de la leche lo que molestó (y preocupa) a los productores. El resto de la industria tratará de que la medida no tenga implicancias conflictivas. Algo que será difícil.

Mientras el Gobierno instó el martes a la industria a no realizar ninguna baja en el precio, el mercado tiene un problema real que va más allá de cualquier declaración de ocasión: sin posibilidades de hacer negocios con la exportación, hay entre 25 y 30 por ciento de la producción de leche que se volcará al consumo interno, que –para colmo– está al tope y sin chances de absorber más volumen debido a la inflación.

En este escenario, el Gobierno debería apoyar con financiamiento y acompañar hasta que la baja en la producción acomode nuevamente al mercado. Mientras tanto, los tambos seguirán jugando con el achique: habrá un descarte importante de animales, en especial, los menos productivos, y una menor inversión.

 


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