08/03/2012 às 08h32min - Atualizada em 08/03/2012 às 08h32min

Uruguay: Concentrados

El Pais

La lechería fue el sector del agro que más creció en el último ejercicio. Además de la mayor producción en tambos ya existentes, el fuerte aumento en los litros remitidos también se explica por la expansión de la producción de NZFSU (New Zealand Farming Systems Uruguay), el emprendimiento que se lanzó en 2006 y que ha generado amplias expectativas. Hoy, es el mayor productor de leche del país y representa 8% de la remisión total.

La corta historia de NZFSU ha sido particularmente difícil. Además del riesgo que conlleva una inversión con tecnologías nuevas para el país, se sumaron serios problemas climáticos (un par de sequías agudas) y financieros (el proyecto se inició con capital de riesgo captado en el mercado de valores neozelandés, pero hubo problemas graves por la crisis financiera global de 2008/2009). Se necesitaba capital fresco.

Así, entre mediados de 2010 y principios de 2011 se registró un cambio clave en la conducción de la empresa, con el ingreso del grupo OLAM (ver recuadro), que compró -en operaciones sucesivas- 86% de las acciones (una inversión estimada en unos U$S 110 millones).

Simultáneamente, OLAM extendió un millonario crédito, para que NZFSU complete su proyecto productivo. Esto implica concretar el área de riego proyectada y poner en funcionamiento más tambos hasta completar 50, además de montar una planta de raciones y otras inversiones.

El crédito se ha ido ampliando: en diciembre de 2010 era de U$S 50 millones (parte de lo cual se destinó a pagar deudas con PGG Wrightson, el anterior administrador); en junio de 2011 subió a 85 millones (con parte de ello se pagó a Banco Santander, que era uno de los acreedores de un anterior préstamo sindicado); también se repagó parte de las Obligaciones Negociables, aunque la mayoría de estas aún están en manos de AFAPs y siguen su curso normal, como títulos de capital (por un total de casi U$S 26 millones).

A fines de 2011, OLAM extendió nuevamente el crédito a U$S 110 millones, pero aún no se usó totalmente. El préstamo vencerá en diciembre. Así, OLAM desembolsó efectivo por unos U$S 200 millones, integrando capital y vía préstamo.

Con la llegada de OLAM, PGG Wrightson se desvinculó de la gestión de NZFSU. Pero continúa como proveedor principal, en el rubro semillas. Fue en PGG Wrightson –y en particular por la iniciativa de Craig Norgate- que se gestó el proyecto en Uruguay y el llamado a inversores. Desde su inicio, NZFSU cotiza en la Bolsa de Nueva Zelanda (NZ).

No se trató solo de un cambio de manos, asunción de pérdidas y nuevo financiamiento: la llegada de OLAM implicó un cambio en la estrategia productiva. El modelo neozelandés (basado casi exclusivamente en pasturas, con riego y altas cargas) no funcionaba en el clima uruguayo: un par de secas duras, en pocos años, expusieron sus debilidades. Se fijó una nueva estrategia: la producción lechera debía incorporar altos niveles de suplementación, incluyendo reservas forrajeras (silajes y fardos) y –en particular– concentrados.

NZFSU aún no logró establecer una ganancia neta. El ejercicio 2010/11 arrojó una pérdida debido a la seca, que limitó el riego y obligó a un uso mayor al previsto de concentrados, que a su vez resultaron más caros (el gasto en concentrados subió de 3,4 a 18,6 millones de dólares entre 2009/10 y 2010/11). En la última presentación a los accionistas (ver www.nzfsu.co.nz) se señala el efecto negativo de la “estrategia productiva previa”.

El ejercicio 2011/12 se perfilaba como el que registraría números favorables por primera vez, pero sobrevino otra seca y la meta, ahora, es empatar. “La producción a lo largo de 2011 fue muy buena, pero el clima es ‘una montaña rusa’”, reza el informe a los accionistas.

Confianza en la estrategia

“Soy nacido y criado en NZ, pero me considero australiano por adopción”, explicó David Beca a El País Agropecuario. Hace un año que es Jefe Ejecutivo (CEO), Director de Gestión y miembro del Directorio de NZFSU. Es la cara visible de la gestión de OLAM en la empresa.

Experto en producción lechera, tiene más de 30 años de experiencia como productor y gerente de establecimientos en NZ y Australia, y más recientemente en Brasil y Sudáfrica. Antes de tomar sus actuales cargos, fue el asesor de OLAM en la planificación e implementación del cambio de estrategia. Beca nos recibió en las oficinas de NZFSU en Montevideo, y lo consultamos sobre la situación de la firma, sus problemas y desafíos, y las proyecciones de crecimiento.

“Antes de llegar a Uruguay dirigía el desarrollo de un establecimiento lechero en Brasil. Cinco años atrás asesoré a OLAM, cuando comenzaron a analizar inversiones en el sector lácteo en NZ, y luego los asesoré en su estrategia para integrar la cadena láctea, moviéndose de ser solo compradores de productos a ser productores. La inversión en Uruguay es parte de esta estrategia”, dijo.

Solicitamos su opinión sobre la etapa previa a su ingreso como CEO: “Tuvieron enormes problemas climáticos al inicio. Y trataron de instalar un sistema productivo que era, como sabemos, modelado principalmente en base al sistema neozelandés. Mirando atrás, se trata de un ambiente distinto al de Uruguay e incluso al de otros países donde tengo experiencia, como Australia o Sudáfrica, países del Hemisferio Sur, donde no es posible tener vacas produciendo buenos niveles de leche –y por tanto buenas ganancias- sin un nivel razonable de suplementación, en particular concentrados”.

“¿Es que PGG Wrightson –la administradora en los primeros años– impuso ese modelo?”, le planteamos. “No diría eso –contestó–, porque PGG siempre estuvo apoyando el proyecto. Tenían la convicción –que era general– de que aplicaban el modelo correcto. Luego, entendimos que necesitaba ajustes. Un aspecto clave (…) es que tenemos que producir y consumir grandes volúmenes de pasto por hectárea: eso es lo que fundamentará la rentabilidad futura, tal como era en el plan inicial. Además, creemos que el sistema debe implicar un mayor stock y carga, para mantener la intensidad de pastoreo y tener una buena respuesta a los suplementos forrajeros y, particularmente, a los concentrados en la dieta”.

Beca dijo que se apunta a una dieta que incluya 5 a 7 kg/día, por vaca promedio, de concentrado (puede variar, según la época): “La idea es que 35% de la dieta anual esté cubierta por concentrados”.

También aludió al tema genético: “Al comienzo pensamos que las vacas que teníamos no eran adecuadas para una producción rentable bajo el sistema planteado, pero hoy estamos conformes. Tal vez tienen más genética estadounidense de lo que sería adecuado para estas condiciones, pero ya no lo consideramos un problema. El rodeo uruguayo tiene una alta proporción de genética de EEUU, donde se siguen criando vacas para feedlot, que consumen la misma dieta todos los días y no tienen que caminar las distancias que caminan las vacas en los tambos uruguayos”.

“Las vacas neozelandeses se crían para producir casi sin concentrado y para pastar en forma más agresiva –explicó-. Pensamos que la vaca correcta para el Uruguay es una mezcla, con una porción significativa de genética de EEUU, pero también con una genética más orientada al pastoreo, por lo que debemos cruzar ambas. Nuestro rodeo actual tiene un poco más de genética estadounidense de lo que pensamos es ideal, pero no es algo significativo. Sin urgencia, sería beneficioso movernos a vacas un poco más chicas y fuertes para el pastoreo, pero no es urgente. Lo podemos ir haciendo con el tiempo.”

Tierra, agua… y energía

NZFSU posee hoy 27.900 há de tierra propia y arrienda 5.600. En octubre de 2010 y agosto de 2011 vendió dos establecimientos (Don Pepe, 2.400 há con tierra arrocera, y Los Naranjos, 945 hectáreas), por una cifra conjunta de U$S 11 millones. “Seguimos haciendo algunas operaciones de tierra, para mejorar nuestros esquemas de riego, pero no estamos comprando superficies importantes. Estamos muy cómodos con el tamaño actual del negocio”, expresó Beca.

El área lechera es de unas 15.000 há y se aumenta el área de riego: “Queremos llegar a regar 40-50% del área lechera, para mejorar la fiabilidad de las pasturas y limitar el impacto de las secas. No hemos llegado a eso, y debo decir que la reciente seca de noviembre a enero fue un desafío mayor. Pensamos que en un año tendremos un incremento sustancial en el área bajo riego”.

Beca admite que no hay mucha experiencia previa con riego en lechería, pero es optimista. “Vemos sustanciales aumentos en la productividad de las pasturas, incluso en verano. Las festucas y el raigrás sobreviven particularmente bien. Uno de los desafíos iniciales era que el raigrás durara dos a tres años. Hoy confiamos en que durará tres o más sin riego y más de cuatro con riego”.

Le preguntamos si la energía fue un problema: “No lo describiría como problema. Simplemente, no teníamos la energía para el riego, ni en Rocha ni en Florida. Ahora pudimos comenzar a operar en Rocha, con un desempeño excelente. En las últimas semanas llegó la electricidad para regar en Florida”. Antes, NZFSU usaba generadores -carísimos-, por lo que conectarse a la red implicará una drástica caída de costos.

Para llevar la electricidad a los establecimientos, NZFSU acordó con UTE las obras correspondientes, debiendo invertir varios millones de su bolsillo. Según información de UTE a la que accedió El País Agropecuario, se acordaron tres grandes obras (en Rocha, Florida y Lavalleja), con otra, pendiente, en Río Negro. En Rocha se asignó una potencia de 4,2 MW con 64 km de líneas; en Florida, de 6,2 MW con 133 km de líneas; en Lavalleja, de 2 MW con 2 km de líneas. La inversión total es de $ 216 millones (unos U$S 11 millones), de lo cual NZFSU aportó 56%.

Para Beca, “la relación con UTE es más que satisfactoria. Claro que nos gusta pensar que se trata de infraestructura clave para el Uruguay, y si hubiera estado disponible antes habríamos podido avanzar más rápido en el proyecto y emplear más gente más rápido, y producir más leche para exportar. Estoy seguro de que otras empresas piensan lo mismo que nosotros”.

Una vez repagada la inversión, las líneas correspondientes volverán a manos de UTE; si otros clientes las quieren usar, deben respetar la capacidad asignada a NZFSU. Todo ello en el marco de los protocolos que UTE fija para este tipo de acuerdos.

Objetivo final

En la última primavera, NZFSU tenía unas 32.000 vacas en ordeñe y abrió siete tambos (llegó a 39). “En otoño iremos a 45 tambos, con 38.000 vacas, para llegar a la primavera con 49 tambos. El próximo verano pensamos completar el riego y alcanzar 45.000 vacas en ordeñe. Allí nos quedaría solo una etapa más: mejorar la fertilidad y, con la infraestructura completa, estaríamos a un año de lo que consideramos un número estable de vacas y producción. El objetivo final es producir 300 millones de litros de leche anuales”, informó el CEO.

La seca noviembre-enero llevó a que, hoy, la producción esté por debajo de lo proyectado. Pero Beca espera cerrar el ejercicio 2011/12 con cuentas equilibradas: “Usaremos más concentrado del esperado. Pero producimos nuestros propios silos de sorgo y maíz, y también silos de pastura, lo que es una ventaja (…). Inicialmente el proyecto preveía mucho sorgo, para pastoreo directo y para silo. Con el riego, empezamos a expandir el área de maíz para silo, que ya comenzamos a cosechar con buenos rendimientos: 17 a 22 ton MS/há. Son casi 400 há que expandiremos a casi 1.000 el año próximo”.

Preguntamos si no es más rentable regar más sorgo y maíz, que pastura: “Creemos en un sistema. Puede parecer que regar maíz es lo mejor, pero en realidad el sistema está diseñado para tener un balance entre concentrados, forrajes y pasturas, con un determinado nivel de stock, para ser rentables. Apuntamos a producir la cantidad correcta de cada cosa, para proveer durante todo el año. En verano, por ejemplo, tener las pasturas disponibles puede no implicar una gran producción por há, pero reduce el costo de producción, que es clave”.

“El riego tiene, posiblemente, un impacto más directo en reducir el efecto del clima seco y el verano, pero si en la dieta anual tenemos una mayor proporción de pasto producido y consumido en nuestras tierras, que es lo que hacemos, vamos a tener buena rentabilidad, considerando el promedio de años buenos y malos. A largo plazo es el equilibrio adecuado”, juzgó.

Comparando con el proyecto inicial, el nuevo esquema incluye más reservas, lo que implica más inversión aplicada en el establecimiento. Al respecto, Beca dijo que “deberíamos ser capaces de manejar la producción con menos reservas, al tener el riego. Pero con el tipo de clima… una de las claves para limitar su impacto es tener una cantidad importante de reservas disponibles”.

Mayoritarios

Según David Beca, OLAM está satisfecho con el 86% de las acciones que posee en NZFSU: “La clave ahora es que la empresa alcance un funcionamiento bueno y rentable. Se necesitaba más capital para completar el proyecto y, en principio, se pensó en ampliar el capital, con todos los accionistas contribuyendo. A fines del año pasado hicimos una propuesta, pero vimos que los accionistas minoritarios no la respaldarían. Así, OLAM decidió extender su crédito, con la visión de que este año se completará la ampliación de capital y OLAM dejará de ser un acreedor. Hoy no tenemos preocupación por el financiamiento”.

¿Cómo se pagarán los U$S 110 millones del crédito, que vence a fin de año? “No lo hemos usado todo, pero –para OLAM– la ampliación de capital implicará convertir lo que hoy es préstamo en capital accionario, convocando a los accionistas minoritarios a capitalizar en su proporción. Por eso, no se plantea la necesidad de ir al mercado de capitales”, explicó.

Consultamos al Jefe Ejecutivo de NZFSU si hay un proyecto industrial a largo plazo, para procesar leche: “No. Enviamos toda la leche a Conaprole y no hay planes de montar una planta. Estamos cómodos con la actual capacidad de procesamiento y, en el caso de Conaprole, la está ampliando para asegurar que puede procesar la leche”.

Otras industrias han contactado a NZFSU para captar parte de su producción. ¿Es posible? “No podemos descartar nada y es muy difícil predecir el futuro –respondió Beca-. Dependerá de la oportunidad y de qué se ofrezca. Lo más importante para nosotros es asegurar que nuestra leche pueda ser procesada y que nos paguen bien por ella. Conaprole es la que nos ha dado eso. Tenemos contacto regular con Conaprole y estamos muy al tanto de nuestros planes mutuos. Es importante para ellos y para nosotros tener confianza en los respectivos proyectos futuros. La relación con la industria ha sido muy positiva y sentimos que han sido muy buenos socios, captando toda la leche y, a su vez, ellos han sido muy competitivos, pagando un buen precio”.

 


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