08/08/2013 às 12h51min - Atualizada em 08/08/2013 às 12h51min

Kreimerman resaltó el ejemplo que es la cadena láctea

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El ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman, definió a la cadena láctea como un “ejemplo ideal”, particularmente en Uruguay. Además de ser “fundamental por su contribución alimentaria”, su importancia radica en un crecimiento continuado de la demanda y en una incorporación permanente de innovación.

El secretario de Estado expuso en la apertura del 5º Congreso Internacional de Lechería de la Asociación Uruguaya de Técnicos en Lechería (Autel), que se desarrolló en la Intendencia de Montevideo. En el acto también participaron como oradores el director general del Consejo de Educación Técnico Profesional (UTU), Eduardo Davyt; el secretario ejecutivo de Inale, Juan Ignatov; el presidente de Autel, Martín Mondelli; el presidente de la Federación Panamericana de Lechería (Fepale), Bernardo Macaya; el director ejecutivo de Fepale, Eduardo Fresco León; y el representante de FAO en Uruguay, Vicente Plata.

En su alocución, Kreimerman dijo que el crecimiento económico y social de un país está determinado, actualmente y en el futuro, por qué cadenas productivas posee y cómo las desarrolla. A la vez, explicó que hay tres factores clave para este desarrollo. El primero de ellos es la diversificación de las cadenas productivas, un camino que emprende nuestro país, de la mano de la colaboración público-privada, al incluir desde cadenas agroindustriales hasta manufactureras y de la sociedad del conocimiento.

En segundo factor (la eficiencia keynesiana) es el “dinamismo en la demanda local e internacional”. Esto implica “que los países tengan su estructura productiva, económica y social basada en los sectores más dinámicos de la economía mundial”, dijo el jerarca. El tercer factor es la eficiencia schumpeteriana, es decir, “el continuo aumento de la productividad, las innovaciones, la calidad, la intensidad tecnológica y la educación”, explicó el secretario de Estado.

En este marco, Kreimerman definió la cadena láctea como un “ejemplo ideal”, particularmente en Uruguay. Además de ser “fundamental por su contribución alimentaria”, su importancia radica en un crecimiento continuado de la demanda y en una incorporación permanente de innovación. Esto ha llevado a que la productividad, tanto en la fase primaria como en la industrial, se incremente permanentemente, indicó.

Como prueba de ello, el ministro recordó que se está alcanzando los 2.000 millones de litros anuales de remisión y los US$ 1.300 millones de valor bruto de producción, que implican el 21% de la industria alimenticia uruguaya.

A esto se suma, según indicó el secretario ejecutivo de Inale, que las tasas de crecimiento acumulativas del sector superan el 6% en los últimos 10 años, que emplea a 5.000 personas en su fase industrial y a más de 20.000 en la primaria, y que, de cada 10 litros de leche producidos, 7 se colocan en el mercado internacional. En este proceso, se agrega un 50% de valor sobre la materia prima.

Por otra parte, el consumo de lácteos per cápita en Uruguay es de los más elevados del mundo (239 litros anuales).

 


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