10/03/2013 às 07h54min - Atualizada em 10/03/2013 às 07h54min

Una suba peligrosa sacude el mercado de los productos lácteos de Uruguai

La 31ª reunión del Consejo Directivo de la Federación Panamericana de la Leche (Fepale) transcurría de acuerdo a lo previsto en Juiz de Fora, Minas Gerais. Al mediodía del martes 5, la investigadora de Embrapa Elizabeth Nogueira describía las áreas de trabajo de la institución.

De pronto el protocolo y la academia fueron interrumpidos por una frase breve: “La leche en polvo subió 18% en Fonterra”, se escuchó. Algunos aplausos brotaron espontáneos.

La presentación continuó, y la impactante suba quedó para el comentario inevitable durante el almuerzo y por la tarde. Es la mayor suba de los últimos tiempos, que aceleró una tendencia que ya suma varios remates.

Como si las novedades impactantes fueran parte de la programación, a la tardecita se oficializaba el fallecimiento del presidente Hugo Chávez. Y los rostros pasaban de la alegría a la sorpresa o la preocupación, especialmente entre los exportadores argentinos y uruguayos. Porque la Venezuela bolivariana se ha vuelto un comprador principal de quesos y leche en polvo, y pasa a estar en una situación incierta.

Pasado el primer momento de euforia, la suba de los precios neozelandeses casi fue vista con más preocupación que los avatares que esperan a la política venezolana.

Una suba tan fuerte tiene altas posibilidades de volverse un boomerang, de baja de precios posteriormente. “Pondrá a producir a quienes no son eficientes, llevará a que los compradores busquen ingredientes alternativos a la leche en polvo, generará expectativas desmesuradas entre los productores locales cuando no es la situación que se observa en el mercado”, reflexionaba el gerente de una industria.

La situación en cierta forma recuerda a la que atravesó el mercado del cordero, que subió desmesuradamente en 2011 y generó una retracción de los consumidores que derivó en una baja de precios que permaneció hasta comienzos de este año.

Como elemento positivo, el mercado internacional de los lácteos ha superado la crisis económica europea y, una vez más, Uruguay se beneficia de sequías ajenas, en este caso la de Nueva Zelanda, mientras disfruta de las lluvias propias que parecen asegurar un 2013 positivo.

El repunte de los precios empezó a mediados del año pasado cuando la sequía devastó los cultivos de maíz de EEUU y catapultó los costos de los feedlots lecheros al llevar el precio del maíz a un récord. Era esperable que este año no creciera la producción lechera estadounidense.

Pero en este comienzo de año se ha superpuesto una situación de sequía en Nueva Zelanda. Si la ausencia de lluvias y los calores extremos no habían sido pronosticados para EEUU, mucho menos lo fue esta sequía en una de las zonas productivas más estables del mundo en cuanto a pluviosidad y en un momento en el que el océano Pacífico no está en situación de Niño ni de Niña. Con una demanda asiática que sigue en crecimiento y la oferta limitada en Nueva Zelanda y EEUU, el mercado tuvo una reacción de pánico.

La situación de desastre ha sido declarada en zonas lecheras, mayoritariamente en la isla Norte, lo que implica para los tamberos neozelandeses quedar exonerados del pago de impuestos y para sus colegas uruguayos contar con un seguro de precios en caso de que colapse la economía venezolana.

Producción estancada

Paradojalmente, la señal productiva externa llega en un momento en que el sector lechero suma seis meses de estancamiento, luego de un crecimiento inusual durante los primeros seis meses de 2012 que no se pudo sostener. En enero de 2012 la producción creció 23% respecto al enero anterior. Este año está 2% por debajo del año pasado y es el quinto descenso consecutivo.

La baja de la producción no cambiará por una suba de precios externos porque la respuesta biológica de producción tiene sus tiempos y porque un año atrás los productores tomaron decisiones que siguen pesando.

Pero la suba récord de Fonterra generará un cambio nítido de actitud en los productores. Seguramente volverá a usarse grano en abundancia. El precio de la leche ya supera los US$ 0,40 para muchos productores. Conaprole ajustó a $ 7,80 esta semana, mientras que otras industrias de menor porte pagan a los grandes remitentes $ 8 y aún más por litro. Y son ajustes decididos antes de conocerse la fuerte suba de Fonterra, que no solo marcó 18% para la leche en polvo sino 10,5% para el promedio de todos los lácteos. Está ingresando una cosecha de maíz abundante y a menor precio que el año pasado. Y en la lechería los cambios de actitud demoran meses en expresarse.

El freno actual de la producción es consecuencia de decisiones tomadas un año atrás, cuando los granos subían de precio y la leche bajaba.

La sequía de Nueva Zelanda genera una oportunidad, que durará todo este año. Pero conviene tener presente que en el segundo semestre llegará a los tambos estadounidenses la próxima cosecha gigante de maíz de aquel país.

Será en todo caso un año de preparación para la competencia acrecentada que se vendrá de 2014 en adelante. Inclusive desde Brasil, que actualmente es un comprador principal de lácteos, pero que también en ese rubro viene en franco ascenso. Nadie puede saber hoy cómo estará Venezuela en 2014, pero sí es casi seguro que con estos precios, tanto Nueva Zelanda como EEUU tendrán una fuerte recuperación en su producción.

En el mundo hay costos clave, como los granos y la energía que factiblemente empiecen a bajar. La lechería gana unos meses más de tiempo antes de que la competencia externa se haga más aguda.

Brasil crece fuerte

Entre otros aspectos destacables del encuentro de la Federación Panamericana de la Leche, desde una mirada uruguaya al menos, merece una mención el despegue de la lechería brasileña, desde la producción a la investigación.

La lechería en Brasil es un sector tan importante que uno se ve tentado a suponer que políticamente deberían tener un peso fuerte. Porque son nada menos que 1,3 millones de productores de leche en Brasil. Si imagináramos unas tres personas ocupadas por tambo, más de 4 milllones de personas dependen directamente de los tambos.

Muchos de ellos son pequeños, pero eso no está impidiendo un crecimiento productivo fuerte. Se produjeron, en 2012, 33 mil millones de litros, desde menos de 15 mil millones en 1990. La producción se dispara desde el año 2000.

En 23 años el sector atravesó crisis pero no se observan en la gráfica de producción que aumentó más de 1.000 millones de litros cada año. Donde la producción crece a mayor velocidad es justamente en las proximidades de Uruguay, en la zona sur. El consumo crece en paralelo y es lo que ha permitido que las importaciones uruguayas no se hayan visto todavía afectadas.

El cambio clave es que el precio de la leche larga vida determina el precio de la leche al productor. El consumo per cápita pasó de 100 kilos por habitante en 1990 a 177 kilos estimados para 2013.

Por Blasina y Asociados, especial para El Observador -


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