01/02/2011 às 16h32min - Atualizada em 01/02/2011 às 16h32min

Uruguay: Últimas secas aceleraron cambios en la matriz productiva del agro

El País Digital

El uso de más concentrados como suplemento es cada vez más común en la lechería y también en la ganadería. En la agricultura, escalonan las siembras y apelan a los seguros por rendimiento. La últimas secas fueron claves en estos cambios.

El cambio climático es una realidad y ya convive con el campo uruguayo. Pese a su incidencia negativa, el país sigue batiendo récord en la producción de productos primarios como la soja y lácteos. Pero: ¿cómo hace el agro para crecer con este nuevo desafío? Analistas consultados por El País coinciden en que las últimas sequías han acelerado algunas transformaciones que se insinuaban en las distintas cadenas productivas.

Esto contribuyó a mejorar la eficiencia y productividad de los sectores, así como a tomar más recaudos para enfrentar un clima adverso.


Lechería. El asesor técnico de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), Daniel Zorrilla, dijo a El País que si bien el sector lechero venía iniciando una transformación en su matriz productiva, “una seguidilla de sequías y complicaciones climáticas” fueron clave para que se acelerara y agudizara el uso de concentrados (raciones).

“La lechería estaba atravesando un proceso de intensificación, pero al intensificarse la variabilidad climática esa transformación fue más intensa”, explicó.

Según el técnico, una de las diferencias que tiene el esquema productivo de la lechería en Uruguay respecto a otros países es que los tamberos “aprendieron a convivir” con la variabilidad del clima y por eso el sistema pastoril 100% comenzó a perder fuerza.

“Ahora el productor produce con un sistema que prevé que en alguna época del año la falta de forraje pueda darse”, indicó.

Ante este coyuntura “se va consolidando” una matriz que tiene su fortaleza en el uso de reservas (fardos y silos) y concentrados (raciones) para la producción de leche.

“Hoy es común que un productor piense que tiene que tener un año para adelante cubierto con reservas para poder soportar la enorme incertidumbre que genera la oferta de pasto”, dijo.

“La lechería está yendo a un sistema donde el pastoreo directo va a representar el 50% del alimento de las vacas y el resto va a tener que resolverse con reservas y concentrados”, pronosticó Zorrilla.

Señaló que a pesar del incremento de los granos en los últimos meses, la ecuación con los granos principales de la lechería (sorgo y maíz) es favorable. Agregó que seguramente en el próximo otoño los tamberos van a comprar un maíz que tendrá un precio de entre US$ 250 y US$ 300 la tonelada.

“Con ese precio con un litro de leche que se pagará en el entorno de los 40 centavos de dólar (hoy está a US$ 0,36) la relación de procesar grano en leche será favorable”, estimó. El asesor de la ANPL, recordó que históricamente esta relación fue positiva porque es el grano que se utiliza en el mundo para producir leche.

“La sequía en Uruguay no se resuelve con agua sino con reservas. Esa es la visión que tiene el sector”, culminó.

Granos y Carne. A juicio del operador y analista agropecuario, Fernando Villamil, en el caso de la agricultura “se está tomando cada día más conciencia de la importancia de contar con agua en los suelos”.

Villamil dijo que por ese motivo los agricultores utilizan casi en un 100% la siembra directa como la opción más conveniente para implantar los cultivos. Este sistema permite que, cuando hay precipitaciones, quede en la chacra la mayor cantidad posible de agua y no corra a arroyos y cañadas.

También se trata que el momento de floración de los distintos cereales y oleaginosos no coincida con los meses de menos lluvias. Por eso se apela a siembras escalonadas, sobre todo en los cultivos de verano (soja, maíz y sorgo).

De hecho, en esta zafra – para la cual se anticipaba una sequía- los agricultores adelantaron la siembra de la soja de primera para que no floreciera en enero y retrasaron la siembra de segunda. “Actualmente se están utilizando este tipo de paliativos ya que no hay otras herramientas porque el riego no se utiliza (ver aparte)”, afirmó Villamil.

En tanto, el analista Joaquín Secco, añadió que otra alternativa es la diversificación del riesgo sembrando cultivos en distintas zonas del país. Esa vía la utilizan la mayoría de los grandes agricultores argentinos que recalaron en Uruguay en la pasada década.

Asimismo, en materia de previsiones hay otro tipo de instrumento que cada día gana más terreno: los seguros. Según comentó Villamil, es cada vez más frecuente que los agricultores utilicen seguros sujetos al rendimiento de los cultivos pese a que la cobertura de los mismos no es total.

Por su parte, en el caso de la ganadería, Secco recordó que el primer antecedente de utilización de raciones se dio en 1990 luego de la seca de 1989. En aquella oportunidad, el Ministerio de Ganadería facilitó la importación y reparto de raciones. Agregó que también han surgido nuevas tecnologías para la alimentación de los rodeos como el embolsado de granos en los propios campos.

“Hoy hay muchos ganaderos que utilizan la sumplementación para elevar su productividad”, afirmó. Aunque reconoció que esa ecuación hoy con los altos precios de los granos “no es la mejor”.

Psicosis. “Tengo la impresión que hemos tenido secas importantes como fue la de 2008-2009, pero también se está dando una psicosis de decir que pasan unos días secos para que los dirigentes, rurales, políticos y gobierno magnifiquen los hechos”, criticó Seco.

En esto incide, según el analista, en que antes las tierras eran baratas y valían US$ 300 por hectárea frente a los US$ 5.000 de hoy en día y que producían US$ 70 por hectárea contra los hasta US$ 1.000 que puede darse hoy.

“En momentos donde la productividad era baja, una sequía tenía un daño menor. Cuando la producción vale mucho más, una merma de la misma es un perjuicio más significativo que el pasado”, explicó.

“Hay una ampliación de la temática más allá de algunos años puntuales. Esto tiene una explicación porque estamos hablando del cambio climático todo el tiempo”, criticó.

Se habla mucho del riego, pero su uso hoy está demasiado restringido
Desde el gobierno se insiste en promocionar el uso del riego para reducir el impacto del déficit hídrico. Sin embargo, la realidad indica que su instrumentación está muy restringida porque su rentabilidad está en duda y no todos los predios tienen condiciones para instrumentar esta herramienta. Además hay dificultades y trabas burocráticas para construir represas.

Para Joaquín Secco, el riego “no tiene demasiada difusión en Uruguay” y solo es utilizado por algunas empresas de forma “experimental” para evaluar su rentabilidad.

Asimismo, dijo que existen bastantes “dificultades y trabas” para obtener los permisos para construir presas de agua por parte de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).

En ese sentido, comentó que hay casos donde se pidieron los permisos hace más de tres años y la Dinama ni siquiera ha tratado los pedidos. “Hay obstáculos que vienen de la propia burocracia del gobierno que procesa la solicitudes de represas y proyectos de riego”, criticó Secco.

Por su parte, según el asesor de la Asociación Nacional de Productores de Leche, Daniel Zorrilla, excepto algún productor que tenga condiciones muy especiales para contar con un volumen de agua, en la lechería es muy difícil imaginarse que un tambero pueda regar más de un 10% del área de su campo.

“Esa alternativa de regar un predio puede ser útil para asegurarse un cierto volumen de oferta de forraje. El riego en la lechería no va a ser la solución para la totalidad y es muy dudoso que sea rentable regar pasturas”, apuntó.

Lo que sí puede ser rentable es regar algunos cultivos como el maíz y sorgo para obtener verde en verano y reservas para el otoño e invierno.

Por otro lado, recordó que hoy en día la mayoría de los tambos están en tierras cristalinas que no tienen un caudal de reservas superficiales de agua significativo.

En tanto, Secco insistió en que actualmente el gobierno es “bastante severo” a la hora de otorgar permisos para represas, sobre todo en predios que tengan contacto con el río Negro porque es la represa que UTE tiene como reserva para la producción de energía. “Si el gobierno va a limitar que se construyan represas al sur del río Negro porque impide que llegue la suficiente agua, entonces que no se hable de promover el riego porque la mitad del país no va a tenerlo”, dijo Secco.

Agregó que hay “mucho discurso” sobre el tema pero la realidad dice que son muy pocos los establecimientos rurales que están en condiciones de utilizar un sistema de riego rentable. Autor: Andrés Oyhenard

 


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