08/02/2015 às 10h52min - Atualizada em 08/02/2015 às 10h52min

Parmalat regresa a Uruguay con la adquisición de Indulacsa

blasinayasociados.com.uy

Una semana atrás muchos productores lecheros podían tener dudas respecto al futuro del sector. Los precios internacionales habían caído a la mitad, desde los muy altos niveles que tenían en la primavera de 2013 y las exportaciones de lácteos cerraron en menos de la mitad de las divisas generadas en enero de 2014.

Además, las industrias vendieron menos y muchos de los mercados de Uruguay tienen incertidumbres que trascienden lo económico y van a lo social y político. Hay que tener nervios de acero para venderle quesos a la Venezuela de Nicolás Maduro o para venderle manteca a la Rusia de Vladimir Putin.

Pero esta semana varios cambios sacudieron al sector. Y eso combinado con un verano amigable para la producción permite que 2015 pueda ser mirado desde otra perspectiva.
En efecto, desde el exterior sigue llegando la confianza respecto al futuro de la lechería uruguaya. Lactalis, la empresa francesa que se ha encaramado como la nueva estrella de la industria láctea global tras comprar a Parmalat, anunció la semana pasada la compra de la empresa mexicana Esmeralda, que tiene en Uruguay dos plantas industriales, una en Salto y otra en Cardona.
De esta forma, irrumpe lo que es la segunda empresa por captación de leche, dados los menguados volúmenes que está recibiendo Ecolat.

Justamente la apuesta europea a Indulacsa pone presión adicional sobre Ecolat, la empresa que fue de Parmalat durante un tiempo, que todavía ostenta el derecho a usar la marca. Ecolat, que supo ser la segunda empresa lechera de Uruguay, tuvo su primer tropiezo cuando la crisis del grupo Parmalat y tras un período de administración Campiani fue adquirida por el grupo Gloria de Perú, actualmente en retirada.

Un comunicado de la empresa Parmalat originado en Italia dio cuenta de la operación concretada el 28 de enero. De acuerdo al mismo, se firmó un acuerdo “con un conjunto de empresas que operan principalmente en México y que están especializadas en la producción y distribución en quesos. El acuerdo abarca a las industrias que esa empresa mexicana posee en su país de origen, Argentina y Uruguay. El monto de la operación está en el orden de US$ 105 millones, aunque el precio puede estar sujeto a ajustes de acuerdo a cuánto resulte el pasivo de la empresa.

El paquete de la adquisición implica tomar el control de instalaciones que cuentan con más de 4.000 empleados en cuatro fábricas: una en México, dos en Uruguay y una en Argentina. Además de una red que cubre todo México, a través de 20 centros de distribución. Pero especialmente permiten que los productos uruguayos lleven marcas de gran prestigio global.

Romeo Chocho, representante de Parmalat Uruguay, dijo en el programa Tiempo de Cambio que el objetivo de la empresa es reposicionar al máximo la marca en Uruguay, lograr una “transición progresiva” del manejo de la empresa y generar productos que se exporten en el mundo con la marca Parmalat. Adelantó que la apuesta es a fabricar “quesos y una variedad de otros productos lácteos siempre con marcas de prestigio, saliendo de los lácteos como un comodity”.

La movida puede reactivar una competencia a nivel de captación de leche, que estaba bastante menguada. La compra de Ecolat –otrora la segunda empresa en recepción de leche– no dio los resultados esperados y la empresa anunció el miércoles pasado (ver El Observador de ayer, página 15) una reducción de la plantilla de trabajadores a un cuarto y está recibiendo un tercio de la leche que le llegaba el año pasado. Mientras la empresa se mantiene hermética, circulan versiones sobre un posible cierre que puede suceder sobre el final de este mismo mes.

En un sector cuya producción no está creciendo a gran ritmo, la llegada de un actor nuevo y con buen posicionamiento global puede ayudar a estabilizar los precios que reciben los productores. Actualmente Conaprole es la empresa que en general paga precios más altos, en el entorno de $ 9 por litro, una referencia que las empresas más pequeñas tienen problemas en alcanzar.

Por otra parte, el grupo mexicano Esmeralda también enfrentaba problemas para sostener precios similares a los de Conaprole por la leche, pero sin una presencia firme en el mercado interno y muy ligada a las exportaciones a México. 

El emprendimiento, al igual que Ecolat, había padecido problemas sindicales que habían debilitado adicionalmente su proyección. La salida exportadora con marcas de prestigio parece ser una parte clave de la nueva estrategia.

¿Quién es Lactalis?
El grupo francés Lactalis es considerado la mayor empresa industrial láctea del mundo, a partir de la compra en 2011 del 83% de las acciones de la empresa italiana Parmalat. Fue fundada por André Besnier como productora de queso en 1933 y lanzó su marca Président de Camembert en 1968. Tiene una facturación anual de US$ 20 mil millones, y retomó una política de posicionamiento de la marca. Su ingreso a Uruguay es la última de una larga serie de adquisiciones. En 1999 la société Besnier pasó a adoptar su nombre actual, groupe Lactalis, perteneciente al holding BSA International SA, con base en Bélgica.

En 2006 compraron el grupo italiano Galbani, en 2008 a la quesera suiza Baer; dos años más tarde, en 2010, se hace con la parte quesera de la compañía Forlasa y luego la española Puleva.

Tras tomar el control de Parmalat, compró el año pasado a la láctea brasileña BRF, una de las principales empresas de alimentos del país. Junto a Brasil ya cuenta con oficinas comerciales en Canadá, Venezuela, Colombia, Ecuador y Paraguay.
En Uruguay, actualmente Grupo Gloria (Ecolat en Uruguay) es el usuario de la marca Parmalat, pero la empresa no es la representante de la marca italiana. A partir de este negocio, Parmalat nuevamente ingresa como industria a Uruguay.
Lactalis llega a Uruguay en un momento en el que las exportaciones de lácteos atraviesan su momento más desafiante desde 2009. En aquel entonces eran los temores generados por la contaminación con melaminas de China y la crisis de Lehman Brothers habían derrumbado los precios. En esta oportunidad se combinan las escasas compras de China con los graves problemas que afectan a dos compradores de Uruguay. 

Tanto Venezuela, principal comprador de quesos, como Rusia, principal comprador de manteca están en una posición sumamente vulnerable y han reducido las compras. Por otra parte, algunas empresas exportadoras uruguayas también han restringido las ventas a la espera de que el precio vaya mejorando.
En consecuencia, en enero las exportaciones de lácteos fueron menos de la mitad de la que se concretaron en enero de 2014. De US$ 89 millones exportados el año pasado, se pasó a US$ 42 millones este año.

Pero al mismo tiempo que la industria espera para vender, recibió esta semana un espaldarazo en los precios internacionales que se forman en las licitaciones de Fonterra, porque allí no solo hubo una suba muy importante del promedio de los lácteos, sino que el de la leche en polvo, producto clave para las exportaciones de Uruguay, tuvo un salto muy importante.
Los precios subieron en promedio casi 10%, respecto a la venta anterior y, en el caso de la leche en polvo entera, principal producto que exporta Uruguay, la suba se fue hasta el 19,4%.

Eso puede reactivar las exportaciones que han estado frenadas justamente a la espera que los bajos precios quedaran atrás y volviera la crucial demanda de China. Algo de eso puede estar pasando porque hay una incipiente sequía en Nueva Zelanda.

Alivio para las exportaciones

Mientras observa la posibilidad de un repunte en los precios y acumula stocks en Uruguay, la industria está recibiendo una cantidad importante de leche. El mes de enero –de los más riesgosos– fue favorable productivamente y la remisión de leche a la industria fue posiblemente la mayor de la historia para el mes de enero, en el entorno de 165 millones de litros. 

De modo que la industria láctea ha acumulando stocks en una coyuntura que es difícil, pero que parece haber marcado un piso y recibe la señal de los operadores globales consideran que para Uruguay justifica invertir. Algo que puede renovar la competencia por la leche y ayudar a sostener el precio al productor. Pero más importante que eso: puede acelerar la incorporación de los lácteos uruguayos a un mercado de productos “boutique”, tal como pasa con los cortes caros de la carne vacuna.

 


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